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El movimiento de la
Ilustración se encomendó la tarea de revisar y racionalizar gran parte
de los conocimientos, creencias y lugares comunes de la cultura y las
ciencias en Europa. A la luz del racionalismo la realidad de América,
los criollos y los indios, alcanzó una interpretación novedosa, y fue
el ambiente de crítica y revisión el que propició que numerosos
intelectuales mexicanos refutaran las teorías erróneas que sobre el
"Nuevo Mundo" se estaban difundiendo en la Europa de la
segunda mitad del s.XVIII, generando el origen del primer nacionalismo
mexicano.
Según Kant la Ilustración propiciaba el triunfo de la razón
natural frente a los prejuicios de la autorida y la tradición,
introduciendo otros juicios "libres y desembarazados".
Precisamente siguiendo esta vía de conocimiento, los filósofos,
pensadores y científicos europeos se propusieron revisar aquellas
verdades sustentadas en el principio de autoridad. En este contexto,
surge la llamada "disputa del Nuevo Mundo", polémica
intelectual sobre la naturaleza de los indios americanos, que formaba
parte a su vez de la campaña de desprestigio hacia el Imperio Español.
El punto de partida era, no obstante, los escritos acerca de la realidad
indígena surgidos desde los primeros años de conquista, los cuales
pueden sintetizarse en dos corrientes: la humanista del padre Las Casas
y Francisco de Vitoria, que otorgaban al indio alma y cuerpo como
cualquier europeo; y aquella que amparándose en la "civilización
y cultura superior" de los españoles, defendía el derecho a
conquista y sumisión. Desde el siglo XVI, la disputa sobre la
legitimidad de la conquista dio lugar a escritos y defensas, amplio
debate teórico que, impulsados por los dos teólogos Francisco de
vitoria y Juan Ginés de Sepúlveda, generó un ambiente crítico en
toda Europa y una legislación concreta en España para los indios
americanos.
Hacia el siglo XVIII en España tanto el indio como el criollo no
gozaban de buena prédica. Intelectuales como Juan de la Puente atribuía
al clima y al cielo la inconstancia, lascivia y mentira propios de
indios y españoles nacidos en América. Fue precisamente el ilustrado
padre Benito Feijoo quien, en su Teatro Crítico Universal asumió
la responsabilidad de refutar este "error popular", exponiendo
casos particulares de "inteligencia criolla", figuras que
destacaban por su brillantez intelectual y su erudición como Sor Juana
Inés de la Cruz o el peruano Pedro Peralta y Barnuevo. Sin
embargo, la oficialidad española no se hizo cargo de esta defensa, y en
su lugar dictó un nuevo texto legislativo en el que se daba a los
reinos de ultramar un nuevo status colonial, que venía a afianzar la
dependencia e inferioridad de los españoles americanos respecto a los
peninsulares. Se trataba del Nuevo Sistema de Gobierno Económico
para la América, escrito por José del Campillo y Cosío, texto que
guió las reformas posteriores y que estaba basado en el concepto de
recuperación de España utilizando los recursos americanos. Este nuevo
instrumento de las leyes hizo reaccionar a los criollos mexicanos,
quienes por primera vez expresaron su descontento y crítica al modo de
gobierno. El
ayuntamiento de la ciudad de México en 1771 presentó la Representación
Humilde en favor de los naturales, obra del regidor José González
de Castañeda.
La Representación constituye uno de los pilares del
primer nacionalismo mexicano, muestra del cambio que se estaba operando
en el pensamiento social criollo. Volviendo
a la disputa sobre la naturaleza del indio, la Ilustración europea no
dudó en buscar argumentos científicos que desterrasen el principio de
autoridad pero que afianzaran la idea de inferioridad-superioridad de
las razas. Sin embargo, estas teorías que enseguida analizaremos,
tuvieron la virtud de despertar el primer indigenismo en México, una
mirada introspectiva hacia la Historia Antigua, en especial hacia la
historia Azteca y el origen de los símbolos mexicanos como Quetzalcoatl
- Santo Tomás y la Virgen de Guadalupe. Es decir, la
polémica en torno a la validez de las civilizaciones americanas
no hizo sino impulsar la primera conciencia de particularidad en México
(primer nacionalismo le han llamado algunos), adoptando el pasado azteca
como propio, uniendo la evolución del país desde su prehistoria, su
historia antigua y su pasado colonial. En este sentido fueron
fundamentales la obra del Padre Francisco Javier Clavigero , Historia
Antigua de México, y la de los jesuitas expulsos como Rafael Campoy
o Francisco Javier Alegre, quienes desde Europa rescataron su memoria
sentimental de América. Los
ilustrados europeos que más influyeron en la elaboración de un
concepto sobre el americano, y sobre el indio en particular, fueron
Hume, Buffon, Robertson, De Pauw, Raynal. Humboldt emprenderá no
obstante la labor de liberar a los americanos de todos los embustes que
éstos difundieron. El
empirista Hume en su Essay of National Characters atribuye a los
naturales de las regiones tropicales una indolencia debida a sus escasas
necesidades. Buffon desarrolló una línea de pensamiento muy clara:
comparando la naturaleza europea y americana, llega a la conclusión de
que el Nuevo Mundo es un continente inmaduro, joven, demasiado húmedo,
y sus hombres permanecían niños durante toda su vida. El holandés
Cornelius de Pauw retoma esta teoría, y en una confusa mezcla de
detalles absurdos y lascivos, describía a los nativos americanos como
salvajes degenerados, bestias que odian las leyes de la sociedad y los
frenos de la educación.
Ambos "intelectuales" influyeron en dos
"historiadores de América": el Abate Raynal y William
Robertson, quienes arguían un determinismo climático para justificar
la inferioridad de ciertas razas. Sus obras pueden estudiarse juntas, al
usar los mismos métodos y dirigirse a la confirmación y difusión de
la inferioridad del Continente Americano en su totalidad: botánica,
geografía, población. Raynal defendía (en su obra A Philosophic
and Political History of the Settlements and Trade of the Europeans in
the East and West Indies, la cual constaba de cinco volúmenes,) que
los hombres eran menos fuertes, menos valerosos, debilmente dotados del
sentimiento vivo y potente, fruto del clima americano que lleva a la
total degeneración de las especies. Robertson esperaba hallar en el
estudio del indio americano material para completar la historia de la
mente humana. Descubrió que el hombre en América aparece bajo la forma
más primitiva que pueda concebirse, un estado de simplicidad original
que en Europa sólo existía en la imaginación de los poetas, pero que
allá existía realmente. Los criollos no quedaban exentos de la
influencia del clima sofocante, la cual había destruido el vigor de su
mente, pasando la vida en satisfacciones lujuriosas mezcladas con la
superstición degradante. Estas ideas se exponían en los tres volúmenes
de The History of America, publicada en Londres en 1799. En
cuanto a los españoles peninsulares, Antonio de Ulloa, autor de las Noticias
Americanas, concluía que salvaje o civilizado el indioera el mismo:
infantil, tramposo, insensible y flojo, siendo la vida de esta gente
semejante a la de los brutos. Poco después la Academia de la historia
de España propuso la traducción de la obra de Robertson, y el
historiador Juan Bautista Muñoz, también por encargo de la corona,
escribió la Historia del Nuevo Mundo, resumiendo en ella las
teorías de Robertson y de Pauw, negando una verdadera civilidad a los
indios, especialmente a los aztecas. Todas
estas obras gozaron de gran difusión y credibilidad en Europa, si bien,
como apuntábamos, tuvieron el efecto contrario de la refutación y de
la crítica dentro de la misma Europa (por ejemplo gracias a Humboldt) y
en el mismo México. Muy
influyente en Nueva España fue el historiador milanés Lorenzo Boturini
Bernaducci, quien en su Idea de una nueva América Septentrional revisa
la historia indígena y la relaciona con las tres edades del hombre; los
aztecas, en la tercera edad, ocurrida hacia el 660, habían iniciado el
primer imperio y habían empezado a guardar sus primeros registros históricos.
esta interpretación eliminaba, afortunadamente, la intervención del
demonio en la historia indígena, liberando a los intelectuales
mexicanos de la obra de Torquemada. Otros
intelectuales que respondieron desde México a esta disputa del Nuevo
Mundo fueron Juan José Eguiara y Eguren con su Biblioteca Mexicana;
Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, on la publicación de los Baluartes
de México; y las obras de Francisco Javier de Gamboa, visitador
general y jurista y de Antonio López Portillo.
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