UN
INSTRUMENTO PARA LOS HISTORIADORES: VISITA AL PORTAL "AER: Archivos
Estatales en Red"
Por
Mercedes Villar Liñán
"no
se concibe una administración moderna sin archivo. Por eso, en cuanto esa
administración empieza a dibujarse como parte esencial de una nueva forma de
estado, la función del archivo se considera necesaria".
José
Antonio Maravall.
Los
hombres, en el curso y devenir de nuestra historia, dejamos señales, muestras,
signos de nuestra presencia sobre la tierra. Para los historiadores interpretar
dichos signos y poder explicarlos es dotar de sentido a aquel poso que ha
conformado la identidad de la comunidad.
La
pieza arqueológica, la obra de arte, el plano urbano, el documento, son materia
viva en manos de un historiador. Otras muchas fuentes se incorporan hoy día a
los estudios históricos, pero el
soporte original del pasado sigue despertando fascinación. Han pasado los días
en que el documento cumplía un papel sacrosanto, elevado a fetiche,
para los estudiosos de la historia: en el tiempo del positivismo poseer un
documento, tocarlo, analizarlo y conservarlo convertía en una especie de sabio,
hechicero de la tribu, a aquel que poseía el privilegio de su contacto. El
milagro de descubrir la verdad del pasado podía producirse en cualquier
momento, siempre que el estudioso verificara con sumo cuidado la autenticidad de
sus legajos.
Sin
duda desatar un legajo por primera vez produce una emoción especial, como si
pudiéramos abrir la caja de Pandora de nuevo y corregir aquello que estuvo
errado, devolver el mal a su escondite, dar luz a un pasado renovado, o quizás,
reinventado. Los historiadores, en nuestro
inconformismo, buscamos una realidad perdida más benévola, menos atroz,
o quizás menos idealizada, con todo su claroscuro y su gama de contrastes.
Pero
en este oficio de hechicería podemos agradecer a todos aquellos que quisieron
consciente o inconscientemente guardar, recoger, ordenar, clasificar la gran
cantidad de documentos, variadísimos, que las administraciones públicas fueron
generando. No siempre fue benevolente el acto de archivar y guardar los
documentos, pues desde el comienzo de la historia el archivo fue un instrumento
del poder, una fuente de datos para una administración eficaz: el control de
las personas, del país, del estado, necesitaba del archivo, del poso y el
registro del documento. La eficacia administrativa sin embargo, nos legó una
cantidad ingente de textos para ser estudiados e interpretados: para conocer
incluso el grado de control y de eficacia. El papel del historiador ha cambiado
-y no estaría de más que la sociedad volviera
a considerarlos sabios-, o mejor dicho, está buscando una nueva función; la
historia ya no es sólo un instrumento del poder, pues cada "pequeño
poder" puede hacer su propia historia; no hay unicidad ni en las escuelas
ni en los objetivos de los historiadores, y podríamos decir, en suma, que la
pluralidad es la tendencia. Sin embargo, y aunque los estudios históricos
incorporan muchos tipos de fuentes escritas, bibliográficas, sonoras, filmadas,
orales, materiales, los documentos siguen siendo materia principal
para la investigación histórica: si no contienen "la verdad", al
menos recogen "una verdad oficial" . Por ello, bienvenido sea
el portal AER, Archivos Estatales en Red, mantenido por la
Subdirección General de Archivos Estatales.
Si
al consultar los documentos a través de AER perdemos la materialidad y el tacto
del pasado, ganamos en posibilidades de estudio, en facilidad de acceso, en
tiempo y en comodidad. Las nuevas tecnologías también ayudan al historiador en
su amplia gama de posibilidad de contactos, consulta y envío de materiales,
intercambio de estudios y opiniones, y consulta de documentos de archivos de muy
distinto tipo.
A
través de la página del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (http://www.mcu.es/)
entramos en el directorio "Libros, Archivos y Bibliotecas", donde
desde el índice entramos en "Archivos". A través de este
subdirectorio podemos conocer el protocolo y la legislación vigente sobre
archivos, conocer las nuevas publicaciones y los boletines informativos
relacionados con la archivística o producidos en la Subdirección General de
Archivos Estatales, y podemos acceder a los fondos. Especialmente interesante es
la Guía de Fuentes Documentales de Archivos y la Bibliografía. A través de la
"Guía de fuentes....." accedemos a un buscador de fondos entre los
archivos conectados a la red. Sin embargo hemos de comentar que la búsqueda no
es del todo cómoda, pues los parámetros deben ser demasiado precisos.
Esta
página ofrece además cuatro interesantes portales: El AER, el Censo
Guía de Archivos, el de Exposiciones y visitas virtuales en red, y
el de el programa ADAI: Ayuda al Desarrollo de Archivos Iberoamericanos.
*El
portal AER (Archivos Estatales en Red) ofrece acceso a los tres
archivos estatales: General de Simancas, General de Indias e Histórico
Nacional. Para poder utilizar los fondos es necesario registrarse primero como
investigador, de modo muy simple enviando los datos personales y el título y
tema de la investigación que se va a realizar. En uno o dos días envían un número
de registro con el cual puedes acceder a la sala de investigación. Pueden
consultarse los fondos de los tres archivos mediante un panel de búsqueda, bien
de modo general para localizar textos que contengan determinada palabra o
palabras, o bien dando los datos concretos del documento que quiere consultarse.
Si conocemos la sección o el número de legajos, accederemos a los datos archivísticos
que contiene cada documento de dicho legajo. Se trata de un instrumento muy útil
para los investigadores, especialmente para aquellos que no residen en el lugar
del archivo, pues permite discriminar los documentos útiles o innecesarios para
el tema de investigación. A través de esta búsqueda, podemos conocer la
descripción completa del legajo, pero también la de cada documento
pormenorizado. Dicha ficha archivística de cada documento indica: archivo en
que se halla y signatura, título del documento, contenido del mismo (resumen),
nivel de descripción (expediente, consulta, carta, R.O., etc.), fecha inicial y
fecha final, descriptores y documentos o términos relacionados en el mismo
archivo que pueden consultarse; por último, si existe imagen digitalizada del
documento, podemos acceder a ella y consultarla directamente, así como
manipular la imagen de modo simple. El detalle con que los archiveros han
elaborado la ficha archivística de cada documento nos resulta muy práctico,
especialmente al relacionar otros términos de descripción asociados, y el
nombre del archivero que realizó la descripción, al poder contactar con dicha
persona en caso de duda. Resaltamos que acceder a la sala y fondos de
investigación desde este portal es muy fácil, labor loable que contribuye a
acercar los archivos a los estudiosos, eliminando aquellos trámites lentos y
obsoletos que debíamos hacer para poder entrar, literalmente, en cualquier
archivo: las cartas de presentación y entrevistas personales que conferían al
lugar de investigación un papel de santuario, accesible sólo para los
elegidos. Popularización y eficacia serían el aporte de la red a la archivística.
Por
último, reseñar que este portal contiene también una exposición virtual que
si bien es de contenido interesante, queda algo desfasada por conmemorar el V
Centenario del nacimiento de Carlos V en 2000.
Este evento fue recordado en Artegnos en
el número de noviembre de 2000, en
las secciones de Historia y Crónicas.. No obstante, la exposición, realizada
con fondos del Archivo General de Simancas (AGS) y del Archivo de la Real
Chancillería de Valladolid (ARChVa), muestra documentos que fueron clave en el
desarrollo de la idea imperial del monarca, como la "Sentencia contra Juan
Bravo, Juan de Padilla y Francisco Maldonado" de 1521 -sección La
oposición al Imperio. Comunidades de Castilla-, las "Instrucciones
para el tesorero general" de 1523 y considerado como el documento
fundacional del Consejo de Hacienda -sección Una administración para un
imperio- o las "Leyes Nuevas" de 1542, redactadas para Las Indias
y documento fundamental para la regulación de las encomiendas y los abusos que
se cometían sobre los indios -sección El Imperio Carolino: Poder, Religión,
Guerra y Paz-.
*Complemento
del anterior es el Censo Guía de Archivos, donde podemos
consultar los cuadros de organización de los fondos de los archivos no sólo
estatales, sino todos aquellos dependientes de otras administraciones (autonómicas
o locales) conectados a la base de datos, incluidos archivos Iberoamericanos.
Especialmente importante para el historiador que no conoce el tipo de organización
de cada archivo, o para aquel que no sepa dónde buscar determinado documento,
el Censo Guía ofrece un panel de búsqueda, con campos generales para localizar
temas y palabras, pero más interesante nos resulta la descripción completa de
la organización de los fondos archivísticos. Al localizar un archivo
determinado encontramos una descripción completa del mismo y de cada una de sus
secciones, desde el origen histórico del archivo en sí, la historia archivística
de sus secciones, el contenido de las mismas , número de legajos, fines del
archivo, etc. Resulta muy útil para conocer desde la red el tipo de documentos
y legajos que contiene cada sección, tarea que anteriormente debíamos realizar
consultando catálogos y fuentes bibliográficas. Sin embargo podemos objetar
que la búsqueda concreta de documentos no resulta fácil ni satisfactoria.
*Como colofón en esta labor de apertura de los archivos españoles
a los usuarios de la red de cualquier lugar del mundo, podemos visitar la
página de Exposiciones y visitas virtuales en red. Estas muestras
están elaboradas con el material de los distintos archivos españoles, con
interesantes temas entre los que destacamos las dos novedades: Miniaturas
Españolas en los siglos XVI y XVII y La aventura humana en el Mediterráneo. A través de
las visitas virtuales podemos conocer tres archivos: El Archivo General de
Indias, el Archivo General de Simancas, y el Archivo de la Corona de Aragón. A
través de estas exposiciones, la documentación guardada, preservada, cobra
valor para el público más amplio que puede acercarse a ella y apreciar la
importancia de la conservación documental para la historia de cada país.
Invitamos
a la búsqueda de la raíz, de la historia y de la diferencia a través de los
documentos oficiales, pero no nos olvidamos que todo historiador bebe de la
fuente principal de la vida que se vive, la imprevisible y siempre cambiante
vida presente.
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