agosto 2003
portada
Zenobia Camprubí en la Escultura
María Pepa Parejo Delgado, Catedrática
de Geografía e Historia
I.E.S. Vicente Aleixandre. Sevilla 41011
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Una de las fuentes de conocimiento que podemos utilizar para acercarnos a la personalidad de esta excelente escritora e independiente mujer es la creación plástica. En particular, nos decidimos por la obra artística en tres dimensiones por la sugerente expresividad que tiene en el rostro, el tacto, y el movimiento. Las cuatro obras escogidas evocan tres momentos esenciales de la vida de Zenobia, el de su infancia, el de su juventud, y el de su madurez-regreso. Todas ellas están relacionadas con lugares, espacios simbólicos, de gran significado en su vida: Malgrat y Moguer. Cronológicamente
la primera es la escultura realizada por el artista catalán, Jordi Coll. Los homenajes que la villa de Malgrat ha rendido a la esposa de Juan Ramón Jiménez han sido constantes desde su fallecimiento. En 1960 se le dedicó una calle. En 1987 en el transcurso de una tertulia literaria convocada por el anterior alcalde Josep Mora, el historiador local Joaquín Colomé hizo la propuesta de hacer un monumento que perpetuara su memoria. A partir de este momento y hasta su inauguración, la actividad no cesó en el taller de Jordi Coll. Se documento leyendo las obras de Juan Ramón Jiménez, las traducciones que Zenobia hizo de Rabrindranath Tagore y observando las fotografías de la época. El escultor se decidió finalmente por hacer una obra en bronce, metal cálido que favorece el juego del artista con las texturas y las pátinas, con las partes pulidas y transparentes. Un bronce trabajado en la fundición Barberi de Olot. Pátinas que aceleran el contraste cromático de la obra y la relación armónica de la cabeza, las manos y los pies, las partes más sugerentes de la escultura. Es una obra donde lo macizo domina el hueco. Una forma cerrada que adquiere su simbolismo en los descalzos pies que guardan celosamente el origen, la semilla, la infancia.(1) La obra representa a la escritora de cuerpo entero, sentada sobre una rueda de molino de piedra con los pies descalzos y con un libro de Juan Ramón en las manos. Zenobia escribe en su obra Malgrat “No muy lejos estaba el molino de viento cuyas escaleras subí sólo una vez creo, porque estaban sueltos o desvencijados muchos de sus escalones”. Contemplándola con más detalle los dedos asoman entre las páginas del libro. La lectura se convierte así en el nexo de unión del poeta y Zenobia que entre los trece y quince años escribió “Malgrat”, y un cuento titulado “A Narrow escape”. Una escapada milagrosa inspirado en las Guerras Carlistas. La escultura está ubicada en el lugar donde Zenobia descansaba de sus juegos infantiles, el Can Campassol de Malgrat, hoy en día Parque Municipal, antaño, la villa rústica donde veraneó de niña. Este espacio fue el que inspiró a Zenobia su obra Malgrat y que describe con las siguientes palabras: “Me acuerdo que las vereditas estaban alfombradas de cascajo y que el jardín parecía un bosque de rosales. Internándose uno por él, se llegaba a dos laguitos separados por un puentecito arqueado sobre el cual me solía yo parar para ver los pescaditos rojos y verdes que nadaban en el agua. En uno de los laguitos había una islita y una cascada y detrás de la cascada en tierra firme ya, se levantaba una glorieta rústica”. La postura sedente en que se sitúa a Zenobia es ya de por sí, un punto de reflexión. En una lápida de piedra se recuerda la frase de Zenobia “Con Malgrat asocio siempre los sueños encantados de mi infancia”. En la inauguración del monumento el 23 de abril de 1994 –día de San Jorge-, el profesor de Literatura Guillermo Vallejo recitó poemas de Zenobia y otros que ella tradujo del escritor hindú Tagore. El acto fue seguido por la actuación de “L´Esbart Malgretenc Mar Blava. María Luisa Capara de Nadal, hija de una íntima amiga de Zenobia recordó algunos pasajes de su infancia y la amistad de su madre con la escritora en Madrid cuando era propietario de la empresa Arte Popular Español. A continuación la alcaldesa y los concejales regalaron rosas y libros –el opúsculo Malgrat editado por el Ayuntamiento- a los asistentes. En nuestra conversación con el escultor nos confeso que había tratado de sintetizar distintas imágenes de su vida aunando la frescura e ingenuidad de la juventud con la serenidad de la madurez, intentando dar a su obra un sentido intemporal. (2) La
segunda obra es un boceto en escayola dura policromada
titulada “Armonía de la tarde” de la que es autor Alberto
Germán Franco. ¡Oh, siempre presente, siempre este sol de este árbol!. Cenizas de mi cuerpo, debajo, en el pasado.¡Pero en la tarde, mi alma sin final, goteando! el libro, trasparente Siempre, fresco e ingrávido. ¡Cristal por el que se vea futuro tras futuro mágico!. La tarde. “Piedra y cielo”. Alberto piensa al inmortalizar a Zenobia, en la mujer independiente y triunfadora de los años de relación con Juan Ramón Jiménez. En la traductora de “La Luna Nueva” de Tagore donde incluye un Poema-Prólogo de Juan Ramón Jiménez como haría en las sucesivas traducciones de “El Jardinero”, “El Cartero del Rey y “La Cosecha” . En la escritora que adapta al teatro “El Cartero del Rey” estrenándolo en el Teatro Princesa de Madrid. Un trabajo muy elogiado por la crítica. Por ello, el escultor viste a la modelo con un pañuelo a la cabeza como se adornaban las mujeres de los años veinte, independientes y dinámicas. El artista imprime a los azules ojos de Zenobia un vaciado a media profundidad para resaltar su lejanía y colorido. Zenobia gira la cabeza dirigiendo su mirada hacia la casa de Juan Ramón en un gesto entre complaciente y melancólico. Esa sonriente serenidad que es un rasgo distintivo del escultor. Una elegante disposición de sus brazos, que cruzan por debajo del pecho, y el interesante contraposto de la cabeza destacan la esbeltez de su sensual cuello y las formas redondas de su anatomía. Una postura natural, libre, sin prejuicios, propio de una mujer emprendedora que fue una de las primeras en conducir en España, en fundar el Lyceum Club Femenino con María de Maeztu, Victoria Kent e Isabel Oyarzábal, y en dirigir un establecimiento dedicado a la venta de artesanía española “Arte Popular Español”.(3) La textura rugosa de la escultura incita a sensaciones táctiles y visuales, recordándonos como la luz del cielo de Moguer hace resplandecer su cuerpo.Los palillos de modelar del escultor hechos con jara de la Sierra de Huelva dibujan una boca delicada, serena, jugosa y sonriente, en una expresión comedida nunca burlona o desaforada. La huella de Carpeux. Esta obra, que hoy forma parte de una Colección Particular, es un elogio a la Zenobia de la madurez, a la que conoció y amó Juan Ramón, la que compartió entre otros momentos la creación de esa obra siempre actual y sugerente “Platero y Yo”. Una escultura que transmite una cierta sensación de movimiento usando como recursos múltiples puntos de fuga,y el contraposto moderado o alternancia simétrica de partes del cuerpo en movimiento y partes en reposo. Alberto utiliza el color para potenciar la expresividad y como un valor simbólico y estético al comparar el cuerpo de Zenobia con la sensación más agradable que la naturaleza inspiraba a Juan Ramón, el atardecer. La
tercera de estas obras es la visión de Salvador García El rostro de Zenobia es de facciones menudas destacando su amplia sonrisa: una risa abierta digno reflejo de la simpatía arrolladora que atrajo a Juan Ramón que la definió como una mujer viva, alegre e intelectual. Una obra a la que tiene mucho cariño y que le recuerda su primera escultura, una mujer embarazada, inspirada en la ternura que le produjo contemplar la ingravidez de su esposa. Difiere técnicamente de sus producciones habituales donde juega con los llenos y los vacíos, las formas cóncavas y convexas. En sus creaciones hay algo del realismo lírico de Manzur, y del atrevimiento de Moore. Un artista donde pesa más lo visual que lo sonoro, donde el conocimiento del medio, la técnica del modelado y la creatividad son ingredientes imprescindibles para un trabajo al que se dedica con un fervor casi religioso. La figura de Zenobia transmite el movimiento a través del vuelo de los paños y del contraposto del cuello que le ayuda a alzar su mirada creando una bellísima línea oblicua desde la frente al libro que sostiene entre sus manos. Una escultura abierta que se desprende del relieve del fondo proporcionando al espectador la liviana sensación de la fragilidad del barro y la rugosa textura del tacto. Una obra con luz propia que contribuye a acentuar el modelado de la figura creando volúmenes y movimiento. La
última de las obras que comentamos es el Monumento
a Zenobia Camprubí de Moguer, inaugurado el 5 de junio de 1999. Fue
la ganadora del concurso antes citado. Representa a Zenobia cuando
vuelve de un largo viaje para descansar (4)
para siempre en el pueblo de su marido. Los autores son José Luis
Rosado, Javier Diez, y Pablo Vallejo. Es por tanto una obra colectiva.
Está realizada mediante bronce fundido y mármol traventino español
tallado. La inexistencia de imágenes tridimensionales de Zenobia dificultó en parte la realización de la obra, un trabajo donde se ha querido unir el realismo y la simbología. Recordemos que la única representación tridimensional de Zenobia fue la realizada por la artista moguereña Marga Gil, que llegó a suicidarse por amor a Juan Ramón, pero al ser una obra abstracta no ha servido como modelo para realizar el monumento. (5) La figura central, Zenobia, tiene una altura de 1,85 metros. Es una mujer cosmopolita y viajera, como lo indica la maleta exquisitamente decorada que se agolpa junto a sus piernas, en donde se encuentran las firmas de los artistas. Es el reconocimiento de Moguer a la mujer que desde su boda con el poeta en 1916 se convirtió en el apoyo constante y decisivo de su labor creadora. Uno de los escultores José Luis Rosado explica que han intentado crear a la verdadera Zenobia, la mujer que compartió la vida con Juan Ramón en todos los sentidos. ¿Sólo tú, mujer mía, puedes ser tranquila estrella de mi tarde, estrella inquieta de mi amanecer?. Zenobia está tan presente en la obra de Juan Ramón que la identifica con la Poesía desnuda cuando dice “Yo soy más grande por ti que mi vida y que mi muerte: y quepo donde tú estás tan sola en ti misma”. La escultura está flanqueada por diversos motivos escultóricos con los que los autores del proyecto han pretendido adaptar el conjunto a las características del espacio público donde se encuentra. Un lugar que Juan Ramón identifica en Platero y yo con la castañera “En sus ojos nuevos rojeaba a veces un fuego vivo, como en el puchero de Ramona, la castañera de la Plaza del Marques”. Los escultores han apostado por un canon esbelto subrayando el bello contraposto de los brazos. El izquierdo cruza en ángulo por debajo del pecho sujetando las obras completas de Rabindranath Tagore. El derecho cae suavemente sobre el muslo. Un delicado chal, finamente tallado, con pliegues en relieve con efectos de profundidad, y decorado con los rostros de Juan Ramón, acaricia el cuerpo de Zenobia. Los pliegues del vestido se arremolinan junto al pedestal dejando ver la exonerada pierna que posa dulcemente sobre el suelo. Su esbelto cuello queda sugerido y destacado como epilogo de los delicados encajes que decoran la parte superior de la blusa de Zenobia. Mirada penetrante con cejas algo fruncidas y pómulos salientes nos hacen entender la disposición aventurera e intelectual de una mujer inquieta y constante. Un espíritu dulce y emprendedor. El peinado en ondas ligeras de escaso volumen se recoge un moño al modo de las esposas de los emperadores romanos. (6) Una obra donde la luz crea bellos efectos de luces, lisos y profundos, huecos y macizos, sombras y claros. Un juego de sensaciones que dulcifican la dureza del bronce y resaltan su luminosidad. Una expresión de desasosiego que desenvuelve a la figura en un movimiento rítmico, seguro y coqueto. Una escultura que supera el concepto de frontalidad, al interrelacionarse las figuras con el espacio que le rodea, permitiendo su contemplación desde distintos puntos de vista. La utilización del bronce permite que la luz resbale sobre la pieza, transmitiendo sensaciones de mayor sensualidad o dinamismo. La inauguración del monumento fue acompañada de un espectáculo titulado “Esculturas Humanas” obra de un grupo de artistas valencianos “Els Visitants” donde se recrea la transformación escénica de los cuerpos en esculturas, el cambio constante y de crecimiento de la naturaleza. Cuatro lecturas plásticas de la personalidad de Zenobia Camprubí, una mujer que luchó por la igualdad, ejerciendo diversas actividades; la literatura, la promoción de obras de arte, y la empresarial. Una mujer de su tiempo inquieta y emprendedora, arriesgada y sensible, donde se mezclan la imaginación de sus primeras obras infantiles, con la seguridad y aplomo de la juventud, y la serena melancolía de la madurez. Los diversos materiales empleados en perpetuar su memoria delatan la luminosidad y brillantez de su espíritu, su inteligencia y gracia natural, y esa inquietante y sugerente búsqueda del ideal, que tanto atrajó y estimuló al poeta moguereño.
1.CAMPRUBÍ Z. Juan Ramón Jimenez y yo. America. Vol.VI.1954. COLLADO G, COLOMÉ H Y SODY A. Homenaje a Zenobia Camprubí. Malgrat,Ayuntamiento, 1994. 2.COLOMÉ J. Zenobia Camprubí.Monumento de Malgrat de Mar a Zenobia Camprubí. Malgrat, Ayuntamiento, 1994.;CAMPRUBI Z. Malgrat. Madrid, Archivo Histórico Nacional.Caja 2 sobre 3. 3.
PAREJO DELGADO M.J. “La
complicidad de una escultura”. Sevilla
Información,(18-4-2000);”El
escultor de lo íntimo”.
Sevilla Información. (24 de abril de 1999);”El sentimiento
religioso en la obra de Alberto Germán Franco”,
Sevilla Información.(16 de febrero del 2001). 4GOMEZ
Rosa. “El monumento a Zenobia Camprubí ya preside la Plaza del
Marqués”.La Voz de
Huelva.(8 de junio de 1999). 5.DE
ARRIBA M.J. “Realismo y
simbolismo se unen en esta obra de arte”.Odiel Información.(6 de junio de 1999; BURGOS C. “Moguer rinde
homenaje a Zenobia Camprubí con una nueva escultura”.Huelva Información. (14 de junio de 1999). 6.RAMOS M.”Moguer dedica una escultura a Zenobia”.Odiel Información.(6 de junio de 1999). Agradecemos las atenciones que tuvieron con nosotros los funcionarios de la Casa de Juan Ramón Jiménez al suministrarlos los recortes de prensa.
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