diciembre 2002
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Perspectiva femenina de la Historia: El Centro de Estudios la Mujer en la Historia de América Latina (CEMHAL)
por Mercedes Villar Liñán
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PERSPECTIVA
FEMENINA DE LA HISTORIA:
Mes de diciembre. En la tradición cristiana, un acontecimiento principal: el nacimiento del hijo de dios, de una mujer joven, virgen, mortal. Hecho que marca el comienzo de una nueva religión, de una nueva historia religiosa. La madre, protagonista en breves episodios de ella, pero fundamentales: anunciación, nacimiento, muerte, resurrección. La madre, presente en los momentos vitales de la vida de un nuevo ser.
Rescatamos brevemente este pasaje para recordar el peso que ha tenido la historia religiosa, que viene a mezclarse con la historia global de las sociedades del ámbito cristiano, en el imaginario colectivo, en la formación de los roles femeninos y masculinos, y en la construcción de los valores sociales. Dentro de ellos, el único reconocible para la mujer, el que aportaba exclusividad, ha sido la maternidad.
En los tiempos recientes se habla de literatura femenina o pintura femenina como una expresión propia de mujeres, particular, diferenciada. No todas las escritoras o artistas plásticas están de acuerdo con esta definición, pues el ámbito de la creación parece ser más libre que ningún otro -y resalto parece con toda intención. Sin querer entrar en este debate, creo que en el campo de la historia resulta importante destacar que ha sido la falta de una expresión femenina la nota característica de los estudios historiográficos más clásicos. Vinculada al poder y a la transmisión del mismo, la historia resulta ser la ciencia más fácilmente manipulable. Dentro de ella, ¿hemos tenido las mujeres una perspectiva propia? ¿nos hemos hecho escuchar, hacer valer nuestros valores? Las mujeres historiadoras en España, hasta hace pocos años -¿diez quizás, quince como mucho?- de un modo inconsciente más que pensado, hemos tratado temas masculinos por excelencia: por ejemplo, la figura del misionero antes que la de la monja, la del conquistador antes que la de la de la costurera, la del político preferible a la de la guerrillera. Sin embargo, en América Latina, quizás debido a una anterior incorporación de la mujer al ámbito académico, o al propio valor y concepto que de sí mismas tienen las mujeres y a su participación en la sociedad de un modo más activo, rescatar con valor propio el rol de la mujer en la historia lleva siendo más tiempo y con más profundidad que en el ámbito españos objeto de estudio.
Reconstruir la historia de la humanidad a la luz de nuevos paradigmas es una de las tareas que hoy día urge más a los historiadores -una visita a la web de "Historia a Debate" confirma esta necesidad compartida por profesionales de todo el ámbito latinoamericano e ibérico. Definir el sujeto histórico, en su concepto y su función; la construcción de la memoria histórica y el imaginario colectivo; las nuevas metodologías que surgen y pueden ampliarse con la red; un nuevo concepto de historiografía crítica, comprometida y participativa. Actualmente, pocos nos conformamos con la visión clásica de la historia factual, herencia del positivismo. Es la historia formal que también desde el CENTRO DE ESTUDIOS LA MUJER EN LA HISTORIA DE AMÉRICA LATINA (CEMHAL) quiere transformarse, en este caso desde una perspectiva femenina y feminista de la historia.
Sabemos que la historia se ha reconstruido, escrito, transmitido y difundido desde una óptica masculina: la historia tradicional, entendida como arma del poder, como medio de permanencia y estatismo, ha interpretado cada rama de la historia desde los valores masculinos. Desde CEMHAL un grupo de profesionales de distintos países -México, Brasil, Perú, España, Francia- trabajan por descubrir y analizar el lado de la historia menos estudiado: cómo ven y perciben las mujeres, como grupo con valores propios, el devenir histórico. No se trata, en palabras de su directora Sara Beatriz Guardia, de hacer una "historia compensatoria" o una "historia de la contribución": ello sería afianzar la visión clásica en la que la mujer es un complemento de algo más, no un sujeto con entidad, capacidad y funciones propias dentro de la sociedad.
Desde las corrientes historiográficas ligadas al marxismo ya comenzó el estudio de la problemática femenina, dentro de la perspectiva de la lucha de clases. Posteriormente la Escuela Francesa y sus estudios de historia social tímidamente y dentro de la interpretación masculina inició estudios sobre el papel de la mujer en la sociedad europea, especialmente en la Edad Media y Edad Moderna. Ha sido el feminismo vinculado a las ideologías de izquierda, la corriente impulsora de estudios de temática femenina más profunda: construcción de la identidad femenina, relaciones de género, familia y roles sociales, amor y desamor, excepcionalidad y cotidianeidad, imaginario mítico y religioso, ciudadanía y derechos de la mujer, violencia contra las mujeres, etc. Esta tendencia dentro de la historia no es nueva, y cada vez cobra más peso en la nueva construcción del pasado: para conocer la historia global que deseamos, son necesarios enfoques multidisciplinares, desde los que podremos formar esa visión integradora en la que ninguna ni ninguno sea más que nadie
El CEMHAL desde el año 1998 a 2002 ha reseñado en su web más de cien artículos sobre historia de las mujeres, en ramas tan diversas como la historia prehispánica, la historia colonial, la formación de identidad y del imaginario femenino, la historia del derecho o la historia del activismo político femenino. Ha organizado dos simposios sobre esta misma temática, reuniendo a historiadoras e historiadores de numerosos países del mundo, especialmente de Latinoamérica y Europa. Asimismo mantiene una red de investigación dividida en nueve ámbitos temáticos, que agrupa a investigadores de la historia de las mujeres de América Latina desde una perspectiva multidisciplinar.
Porque la historia la hacemos entre todos, rescatemos la perspectiva femenina de la misma.
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