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Problemas existenciales, humanos, resueltos en un sí incondicional a la vida. Alejandro Félix, desde el recuerdo de la métrica clásica, de la lírica, del pensamiento, del amor a la palabra y al abrigo de un antiguo ritmo expresa en estos poemas el eterno sabor de lo efímero.  

La comarca infinita 

No hay realidad más grande que la vida

Su infinita extensión todo lo abarca

Incluso el amplio reino de la parca

Al cual el hombre va tras su partida  

 

Y no hay ninguna puerta de salida

Que permita escapar de su comarca

Su límite final jamás se marca

Y nadie tiene de ella la medida

 

Estamos  en su espacio prisioneros

Pero es tan grande el ámbito que ofrece

Que libres dentro de ella nos creemos

 

Así con entusiasmo nos movemos

Y grata la tarea nos parece

De vivir nuestros sueños pasajeros 

  

 El fin

  ¿Tendrán todas las cosas que caerse

  tendrá la tierra tanta gravedad ,

  o la divina psiquis

  recobrando el aliento

  habrá de convidarnos

  con un futuro vuelo?.

  Por ahora la tarde está cayendo

  Como un hambriento cuervo

  Cae sobre la carne corrompida

  Cuando no hay ya colores en el cuerpo

  Y en el ocasional ocaso oscuro

   Se refleja este tiempo

   Sin ser humano , sin tierra y sin dioses ,

   Tomaré la palabra

   Cual si fuera la espada de un guerrero

   Y he de elevar mi canto hacia algún sitio

    O por lo menos intentaré hacerlo.

 

 

 El sueño del final

 He visto ya en un sueño mi esqueleto

 He visto sonreír la calavera

 Residuo impersonal de quien pudiera

 Escribir algún día este soneto

 

 De todos los mortales sin respeto

 Con sarcasmo reírse pareciera

 Como si entre sus manos poseyera

 La clave del enigma más secreto

 

 Tal vez todos los bienes y los males

 Resulten para quien ha descubierto

 Finalmente su esencia , fantasmales

 

 Tal vez no es la existencia lo más cierto

 Tal vez no reconozcan los mortales

 Su verdadero rostro si no han muerto.

Las ruinas interiores

He visto ya mis ruinas interiores

Y he visto mis penúltimos secretos

Vi abortos de magníficos amores

Y momias de magníficos sonetos

 

Vi viejas alegrías y dolores

Proyectos que quedaron incompletos

Y miedos misteriosos y secretos

Que merodeaban sus alrededores

 

      Pero no he visto al duende misterioso

      Que ha reducido todas esas cosas

       A un ámbito severo y silencioso

 

      Ni vi a la fuerza oscura y misteriosa

       Que impide que ellos queden en reposo

       Y en las horas del sueño aún me acosa.

  

 Doce haikus y una renga  

      El gallo narra

    Los dolores de parto

    Que sufre el alba

  

     La luna eclipsa

     Al sol que generoso

     Le da la vida

    

     Escribir versos

     A menudo me hace

     Sentir más cierto

 

     ¡que crudo invierno!

     Marchita hasta las flores

     Del pensamiento

 

      Cada mañana

      Llegaré con un ave

      Hasta tu casa

 

       Ya está en el patio

        La sombra como un cuervo

        ¿Que está esperando?

        

         El campanario

         Alejaba lo eterno

         Del vecindario

 

          Transcurre el viento

           Como pasa una vida

           Sin fundamento

 

           Con el lenguaje

            Nunca tendrás el reino

            Más si las llaves

 

             La fuente suena

              Con su canción vacía

              La nada llena .

 

              

                 Un nuevo siglo

                 ¿qué habrá de darte nuevo

                  si eres el mismo? 

 

                 Sus pechos cuelgan

                 Como flores marchitas

                 !todo le pesa! 

 

                Del alma (renga)

   

        El alba llega

        Y para sus preguntas

        No hallo respuesta

        Pero ya en una esquina

        Dos niños juntos juegan .

 

 

 

 

El cansancio del ser

 Perdidos los motivos

que ayer sus movimientos impulsaran

la vida continúa por inercia

como si sólo fuera una costumbre

a la que el ser ligado permanece

cuando ha perdido ya sus grandes fuerzas.

Pero  la vida es terca y continúa

A pesar del cansancio y la tristeza .

Este hombre que hoy está casi inactivo

desesperadamente aún espera

una nueva razón un nuevo impulso

una entusiasta empresa

y al escuchar las voces que lo llaman

escuchará el mensaje de la tierra

y habrá de renovarse como un árbol

al transcurrir por él la savia nueva .

 

Sonrisa de payaso

 A veces el poeta es un payaso

Que canta su dolor alegremente

E ilumina la vida de la gente

Mientras la suya ingresa en el ocaso

 

Al aplauso del mundo no hace caso

Pues sabe que se pierde velozmente

Y es por la misma causa indiferente

A quienes le reprochan un fracaso

 

El busca la luz plena que presiente

Más allá de los tenues resplandores

Con que a  veces la fama lo ilumina

 

Bien sabe que los grandes creadores

Comienzan a vivir eternamente

Al tiempo que su vida se termina.

 

 

El amor en la sombra

 Desafiando al presente amargo y duro

Que al hombre noble acecha amenazante

Y al incierto futuro amenazante

Tu cuerpo con mis brazos inauguro

 

Mi espíritu angustiado e inseguro

Se rinde ante el encanto de un instante

Que lo impulsa a seguir hacia delante

Desafiando al destino más oscuro

 

 

Al unir nuestros cuerpos en la sombra

Sin buscarlo encontramos el remedio

Para la soledad que sufre el mundo

 

Disminuye el dolor se acaba el tedio

Todo se torna mágico y profundo

Y el hecho de estar vivos nos asombra.

 

La palabra y la cosa

  Aunque caminen juntos

  La palabra y la cosa

  Desde que el mundo es mundo

  Mantienen su discordia

  Arrastran a los entes desesperadamente

   Y el orden presupuesto desmoronan

   Y el hombre es como un ojo

   Como una sutil sonda

   Que trata de encontrar algún sentido

   Que trata _ una vez más de hallar la forma ,

   Que trata de auscultar el universo

   Con herramientas que resulten propias

   Y el poeta es tan sólo un hombre que habla

    Y espera que la nada le responda  .





    

 

 
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