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Guillermo Tévez, Argentina. Dos textos de gran sensibilidad

Reflexión

Realmente los días en estos tiempos, ya no son como eran antaño, las  personas no parecen  ya las mismas , y hasta los lugares pierden su magia. Reflexiones carentes casi de sentido, donde una  lógica apenas domesticas serian de no ser, por lo mucho mas que  se pierde, cuando pensamos y trasladamos esto a una sociedad, aun pueblo a mi barrio. De chico mi barrio era como todos los barrios pobres de mi país faltaba de todo  muchas necesidades, alguna frustración que salía, a veces en los diarios, pero la alegría de su gente de nosotros que solo jugábamos a la pelota, eso no falto casi nunca. Después llego el progreso, no tanto por la necesidad de bienestar  de  la gente, unas veces por apetencias electorales, otras solo necesidad de  lucrar de las empresas, prestatarias de servicios otorgasen licitaciones que mas tenían de fraudulentas que de  desarrollo ,como meta así y todo se siguieron  perdiendo cosas , cosas casi imperceptibles casi ,innecesarias parecería, pero que a la vueltas de esta carrera, nos dejo sin eso que  mi barrio poseía casi como atributo cívico, que era la alegría de su gente, me molesto durante tantos años la música estruendosa en todas esas casas, el grito de los chicos a la siesta, claro yo creía que eso no eran normas  urbanas para  mi barrio ,lejos de eso ahora contemplo la tristeza de tantas familias acuciadas por la falta de trabajo, la conducta casi autista, de  no saber que hacer  los fines de semana, mi barrio no era así, el sentido de solidaridad que hizo que hasta limpiáramos un baldío para poder jugar al fútbol. Ahora ya  casi ni nos saludamos, en estas humildes palabras quiero reconocer por su persistencia en la búsqueda continua de una alegría perdida a la familia montenegro, ellos son los únicos que siguen poniendo música a todo mi barrio, como si las penas y desalientos a ellos solo los haya rozado así quisiera, que me abrazara como una leve brisa, alguna noche de verano esa alegría que supimos tener todos cuando mi barrio era lo que ya no es

 

Ausencia

Descubro el silencio de mis pasos sin ruido, acalla mi voz día a día, el grito que ayer fue rebeldía, así como el metal de tu puerta que ya no abrirá mas, nuestros sueños que se disipan a cada noche, y en cada vivencia tuya , tal vez mía así dejare que tu recuerdo se haga oscuridad ,separe nuevas palabras hasta encontrar la perfecta, que me obligue a olvidar, aquellas que ya no cobraran sentido de todo y de todas las cosas el ser humano olvida, queda dolor ,queda vacío, empezar desde el limbo de un alma casi ya adormecida...


 

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