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Lucía Ruiz Bernal

La puerta cerrada

Prólogo

 

La puerta cerrada

Hay unos subterráneos en las casas que están desahuciadas, donde las ratas corren despavoridas en busca de alimento. Es el lugar oscuro. Está habitado sólo por roedores. Nadie se atreve a visitarlo, porque cuando están ansiosas son muy peligrosas. Nunca salen al exterior, a veces se asoman por las rendijas de las alcantarillas. Temen a la luz.

         Las he visto  destrozar a las presas que caen en los subterráneos, lo hacen con saña.  Se guían por el instinto. No tienen piedad. Se reúnen, hablan entre ellas para elaborar estrategias de ataque. Nunca actúan solas.

         En los subterráneos, las goteras hacen una música cansina, que  se mete en la cabeza y se oye incluso cuando se duerme. Esta melodía sólo es conocida, por quienes bajaron, y le dejaron  la puerta cerrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prólogo

          Veo a un anciano tumbado en el suelo y con el labio superior destrozado, le pregunto, ¿qué le ha ocurrido?, me contesta: el destino. Lo miro y se parece a mi padre. El viejo babea, su escuálido cuerpo apenas si puede mantenerlo erguido. Es media mañana y las tabernas ya están abiertas. Parece que está abandonado, su mirada es ausente y a veces, cuando lo miro, tiene cara de niño. Huele mal y habla continuamente de sus años de riqueza. A mí, sinceramente, me gustaría hablar con él y contarle mis cosas. No me importaría alojarlo en casa. Pero cuando me acerco, su cara cambia. Aparece un monstruo de tres cabezas, herido. Empiezo a tenerle miedo. Sé que las tabernas están repletas de vino. El viejo me mira, me mata con su mirada. Nunca habla, sólo me observa.

         La camisa la tiene raída, en su brazo se deja entrever la imagen de una mujer hermosa, pero su piel ya flácida y arrugada deteriora el bello rostro. La mujer se parece a mi madre. Muerta ya hace muchos años de sufrimiento.

         El viejo apesta, nadie quiere acercarse, de nuevo aparece en su rostro la cara de niño abandonado.

         Hace tiempo que conozco al viejo. Mucho, mucho tiempo.

                                                                        18-02-02

                                                                        Lucía Ruiz

 

 

 

 

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