La
Fiesta en la Europa de Carlos V
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EL GALEÓN DE
MANILA Exposición Sevilla,
hasta el 10 de Diciembre de 2000 Fundación
Focus-Abengoa Hospital de los
Venerables Plaza de Los
Venerables, 8. Sevilla Información:
954 56 26 96 Bella
exposición para dar a conocer la
importancia cultural que durante tres siglos tuvo la ruta
Acapulco-Manila, trazada en principio para la actividad comercial de la
península ibérica con los
puertos de oriente a través del virreinato de México. La
"Carrera de Acapulco" , viaje que unía los puertos de
Acapulco (México) y Manila (Filipinas) , complemento de la
"Carrera de Indias", fue establecida en el último tercio del
siglo XVI como enlace entre España y las Islas Filipinas a través de México.
Fue posible tras las exploraciones de Legazpi por el archipiélago y el
descubrimiento del "tornaviaje"
por Urdaneta. Por
Real Provisión de Felipe II , cuyo original puede verse en esta
Exposición, quedaba regularizado el tráfico con las Indias en el
servicio de Flotas y Galeones, las cuales saldrían del puerto de
Sevilla dos veces al año, dirigiéndose una a Nueva España y otra a
Tierra Firme. La primera arribaba a Veracruz y se dirigía por tierra a
la ciudad de México. La segunda llegaba a Portobelo y Cartagena de
Indias. Ambas calaban en el puerto de La Habana. La "carrera de
Indias" hacía posible el intercambio de productos manufacturados
europeos con los del continente americano, además de trasladar
funcionarios, religiosos, emigrantes, cartas de los peninsulares a sus
familiares en los virreinatos, y con ellos todo un elenco cultural. La
ruta Sevilla-La Habana-Veracruz-México se completó con el camino de
Asia, que unía por tierra México con Acapulco y ésta con las
Filipinas a través del "Galeón de Manila".
Posteriormente Sevilla sería sustituída por Cádiz, y dos
nuevas rutas directas, bordeando Africa una, América la otra, restarían
importancia al Galeón. El
afán regulador, o bien la necesidad, de los monarcas hispanos aporta a
la exposición una muestra de Reales Órdenes y Provisiones referentes a
la ruta del Galeón, así como planos de los distintos puertos de la
Carrera de Indias. El
navío permitía la llegada a América y España de las ansiadas
"especias", pero también de
perlas, maderas orientales, porcelana, seda, nácar.... Manila se
convirtió en plataforma para el contacto con Japón, China, Camboya,
Vietnam, Macao, Goa. El Indico llegó a ser un "mar de iberos"
durante la efímera unión de las coronas portuguesa y española. Con
la ruta se inaugura un capítulo nuevo en la historia de la cultura: el
mestizaje europeo-oriental, de la mano de la colonización, el comercio
y la actividad evangelizadora. Muestra de ello son las piezas que recoge
esta exposición donde apreciamos por ejemplo la aparición de un nuevo
sincretismo religioso europeo-oriental, reflejado en altares pintados
sobre conchas de nácar o imágenes de Cristo
en marfil y figuras del Niño Jesús en actitud de Buda pensante.
La actividad intelectual generó diccionarios
y gramáticas de tagalo al castellano y del chino al castellano
"según la norma de Nebrixa"; las necesidades militares y marítimas
generaron los primeros mapas y planos de las costas chinas y la ciudad
de Manila, así como la fortificación y defensa de los puertos de la
carrera. Junto a ello todo un conjunto de piezas de arte mobiliar, como
bargueños, piezas de cerámica y porcelana, de claro sello índico, sin
faltar los afamados "mantones de Manila" o "de la
China", verdadero lugar de origen
trasuntado por el nombre del navío que lo transportaba. En
sentido inverso, a Manila llegó, y posteriormente al resto de puertos
asiáticos, la plata mexicana en forma de objetos litúrgicos y joyas, o
las típicas "petacas" mexicanas, voz nahuatl que definía a
los arcones de viaje decorados con cuero bordado de pitas. En
cuanto a las piezas expuestas, resaltar su calidad y valor artístico e
histórico, confirmado por la procedencia de las mismas (Archivo General
de Indias, Archivo Histórico Nacional, Museo Histórico de Acapulco,
Museo Franz Mayer, entre otros) Encontramos
así una exposición para quienes disfrutan desentrañando los caminos
de transmisiones culturales al margen de las necesarias polémicas sobre
la colonización.
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LA
FIESTA en la Europa de Carlos V
SEVILLA.Real
Alcázar
Hasta
el 26 de noviembre de 2000
EXPOSICIÓN
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Dentro
de los actos conmemorativos del Vº Centenario del nacimiento de Carlos
V se celebra en Sevilla esta exposición con "La Fiesta" como
eje argumental. La sede escogida: el Palacio Gótico del Real Alcázar,
donde la tradición sitúa los festejos
celebrados en 1526 con motivo de la boda del rey con Isabel de
Portugal. Boda,
nacimiento, muerte, momentos del "ciclo de la vida" que desde
el Renacimiento eran celebrados desde la monarquía hacia "el reino", como validación de la
dependencia de ambos, pues afianzaba aquel lema de "el alma del
pueblo, el rey". Celebrados con euforia, estas apoteosis de la
realeza dieron lugar a la aparición de un riquísimo arte efímero cuyo
máximo exponente lo vivió el Barroco, convirtiendo la ciudad y los
lugares de paso en auténticos escenarios de la gloria, el triunfo y la
perdurabilidad de la familia real y por ende de la institución monárquica.
En época de Carlos V, los espectáculos organizados con motivo de su
coronación o de sus hazañas políticas se nutrieron tanto de la
iconografía medieval del caballero como del recién rescatado mito del
imperio romano-germánico, recubiertos por la cultura humanística, y
contribuyeron a la difusión de la imagen del rey como señor,
emperador, juez, caballero, jefe militar y abanderado de la fe. Por último,
completaban el ritual propagandístico las fiestas cortesanasde tipo
profano y las ceremonias religiosas, en las cuales resaltaba el
esplendor y la magnificencia real. Iniciándose
con las esculturas del matrimonio en mármol realizadas por Pompeio y
Leon Leoni, la exposición se divide en tres secciones, tituladas
"El mito del héroe y del imperio", "El
viaje de la vida" y "Fiesta profana y fiesta
sagrada", en las cuales se explican los conceptos anteriores,
mediante piezas de diverso tipo: manuscritos, dibujos, óleos y
grabados, piezas de armería, mobiliario, instrumentos musicales,
objetos de servicio de mesa y objetos de liturgia. Destacar
la variada procedencia de las piezas, muestras de la riqueza artística
de los territorios del imperio, y el catálogo de la muestra, acompañado
de ensayos sobre la importancia de la fiesta y el concepto de la misma
en el Renacimiento.
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Crónicas