poesía
Miguel de Asén
a mi madre q.e.p.d.
Al jardín del recuerdo
llevé lágrimas secas
y flores frescas,
y una fecha había en mi alma
que quebraba las horas.
En el jardín del recuerdo
los pájaros no cantaban
mas brotaban las flores.
Allí dejé mis lágrimas secas
y tres colores frescos,
bandera enarbolada
de mi recuerdo.
Inocentes desvaríos
con ingentes vacíos.
Vivir y morir es arte,
servir y fingir comparte
sentimientos diversos.
Pensamientos son mis versos,
un poco mi alegría,
loco por mi poesía.
Quisiera transgredir instantes,
las musas sentir por amantes,
acumulando historias,
esperando glorias,
así participar del sino
y truncar mi desatino.
Mil esencias cautivas
entre presencias vivas,
atormentaban mi ser,
fragmentaban mi hacer,
fingiendo sentir conmigo,
queriendo vivir, testigo
hastiado de momentos,
cayado de lamentos
por sombras forjado,
por obras truncado.
Historias buscando germinar,
memorias sintiendo brotar
como flores en el sino,
dolores de mi destino.
Montañas de papeles abruman la vista,
legañas sin oropeles consuman al artista.
Cuadernos desordenados entre ropas tiradas,
inviernos gastados entre copas animadas.
Dos despertadores por si uno no funciona,
sed de amores, yo importuno la zona.
Dos mesitas y una se pliega,
si me imitas es que estas ciega.
Una cama pequeña bastante usada,
mi dama, mi dueña, mi amante callada.
Un armario empotrado, una estanteria,
soy corsario honrado o lo sería.
Un mueble tipo barco con cajón y estantes,
endeble marco para un corazón de los de antes.
Retrato, abstracto, mariposas y arañas,
gran olfato, poco tacto, sin esposas voy de cañas.
Fotos en el maletero, cajoneras en la cama,
con las motos fui fiero, si no me esperas llama.
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