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SAURA, Antonio. Crónicas. Artículos. Ed. Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores, Barcelona 2000. Págs. 17-18

 

Cultura y Revolución. Carteles de Cuba

El héroe

"Muchos carteles cubanos, aunque menos de lo que pudiera suponerse, están dedicados a la iconografía del héroe y del mártir revolucionario. José Martí, mártir de la independencia nacional y gran escritor, como es lógico, en primer lugar. Ha sido Raúl Martínez, creador de una imaginería barroca muy personal, de reminiscencias coloniales y modernistas al mismo tiempo entroncada con la figuración objetiva, el diseñador que mejor ha sabido recrear su imagen. Buen ejemplo de ello lo constituyen sus grandes carteles realizados para el ICAIC con la efigie expresiva de Camilo Cienfuegos o de múltiples personajes populares alternándose con los héroes de la independencia nacional. La figura de Martí, tan fácilmente reconocible, queda siempre tipificada en el acento irresistible de su amplio bigote. De esta forma, en carteles como el realizado para el Concurso del PCC de Julio Eloy, y "El primer delegado" de Ñiko, ambos del ICAIC, la figura del escritor se reconoce en la mancha negra simplificada donde la sombra se agranda hasta incluir el rostro, y el espacio vacío alrededor de la figura -negro en el primero, blanco en el segundo- queda acentuado por la presencia de la estrella -elemento de la bandera- centralizadora de atención.

En general aparece la imagen de la figura humana presentada de medio cuerpo como corresponde a una necesidad de afirmación, y la técnica empleada, en gran parte, es la de la foto-contraste casi siempre en negro intenso sobre un fondo de color plano, siguiendo una estética vulgarizada en gran medida por el pintor americano Warhol. De esta forma, los carteles de Beltrán dedicados a los esposos Rosenberg y la serie dedicada a Angela Davis, ofrecen una variante interesante: sobre la imagen contrastada, reducida al negro intenso sobre el color de fondo, se ha operado un trabajo -muy en la línea de su autor- de corrección de los perfiles negros en favor de un arabesco ondulatorio que confiere a los rostros una sequedad y agresividad diferentes de este tipo de trabajos. Al mismo tiempo, el espacio negro y muy amplio en la parte superior de las cabezas de los Rosenberg acentúa el dramatismo deseado, siendo para Angela Davis pretexto de acentuación del carácter racial, convirtiéndose la amplia cabellera africana en símbolo-espacio dramático, integrándose naturalmente en ella."

 

 

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