septiembre 2002
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fragmentos

Giorgio Vasari, Las vidas

"Bernardino Pinturrichio, pintor

Muchos son aquellos que reciben el favor de la fortuna sin tener talento, y muchos más los que, teniéndolo, sufren la persecución de l amala suerte, la cual reconoce por seguro hijo suyo a quien depende enteramente de ella sin ayudarse de ninguna cualidad, y se complace en elevar la escasa valía de algunos que sin su favor no serían tan siquiera conocidos; como le ocurrió a Pinturrichio, el cual, aunque hizo muchas obras con la ayuda de otros, alcanzó mayor fama de la que merecía. Con todo, tenía mucha experiencia en la ejecución de obras grandes y disponía de gran número de ayudantes. Hizo en su juventud muchos trabajos con su maestro Pietro, que le cedía generosamente un tercio de sus ganancias. En la iglesia de San Francisco de Siena pintó para el cardenal Piccolomini, sobrino del papa Pío III, una tabla de altar con el Parto de la Virgen; y en Roma decoró diversas estancias para el mismo pontífice. Llamado a Siena, comenzó a pintar la biblioteca construida por Pío II en el Duomo de esa ciudad. Era entonces todavía un muchacho Rafael de Urbino, que también había trabajado con Pietro; de modo que éste lo llevó a Siena y allí Rafael, que había aprendido perfectamente el estilo del maestro, hizo todos los bocetos de las escenas que decoran la biblioteca. Uno de éstos puede verse todavía hoy en Siena. Para esta obra empleó Pinturrichio muchos ayudantes, todos de la escuela de Pietro. Y fue su fama tenida en gran veneración por la plebe, de modo que, llamado a Roma por el papa Alejandro VI, pintó en su palacio todas las estancias que éste se había reservado para su residencia, y toda la torre de los Borgia, donde decoró una estancia con escenas de las artes liberales y estucó las bóvedas con relieves de oro, todo llevado a perfeccióncon infinito dispendio. Retrató en el dintel de la puerta de una estancia a Giulia Farnese bajo la semblanza de una Virgen María, y en el mismo cuadro la cabeza del papa Alejandro. Acostumbró a ponerles a las figuras que pintaba ornamentos dorados en relieve para agradar a las personas poco entendidas en arte dándoles mayor lustre y vistosidad, cosa muy vulgar en pintura.(...) Aconteció que , habiendo llegado ya a la edad de cincuenta y nueve años, le encargaron una obra en el convento de San Francisco de Siena, y allí los monjes le dieron una habitación para alojarse tal y como él la quiso, es decir, libre y sin mueble alguno, a excepción de un arcón antiguo que sentían mucho sacar de allí. Pero Pinturrichio, como persona rara y extravagante que era, hizo tanto estruendo y en tan repetidas ocasiones, que los frailes, desesperados, terminaron por echarlo del convento; y fue tanta la fortuna de los frailes, que en el momento de echarlo se rompió una viga de la que salieron quinientos ducados de oro. Tanto pesar sintió Pinturrichio, y tanto lo amargó la buena suerte de aquellos frailes, que mientras realizaba aquella obra, se sumió en el dolor, y, sin poder pensar en otra cosa, de aquel disgusto murió. (...)"

Vasari, Giorgio: Le vite de piú eccellenti architetti, pittori, et escultori italiani, da Cimabue, insino a'tempi nostri, (1550), Cooordinadora de Trad. Giovanna Gabriele, Ed. Cátedra, Col.Grandes Temas, Madrid, 2002, págs. 440-442.

 

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